El cartel anunciador del Lunes Santo 2026 se compone de un retablo cerámico formado por doce piezas de barro cocido de 20 x 20 centímetros, pintadas a mano en azul cobalto por la ceramista Sandra Colinet.
Con motivo del 20 aniversario de la Hermandad, se ha querido que el cartel anunciador del Lunes Santo de este año tenga un carácter especial y sea una pieza que perdure en el tiempo.
Sandra Colinet, cacereña afincada en Sevilla, es una artista ceramista que ha desarrollado una sólida trayectoria en el ámbito de la cerámica artística y la azulejería tradicional. Vivió en Cáceres hasta los 24 años, siendo en nuestra ciudad donde descubrió su vocación por el trabajo con el barro.
Su formación comenzó en la Escuela de Bellas Artes de Cáceres “Eulogio Blasco”, donde se especializó en la disciplina de escultura, adquiriendo los fundamentos técnicos y estéticos de esta expresión artística. Posteriormente amplió sus estudios en la Escuela de Artesanos de Gelves “Della Robbia”, en la provincia de Sevilla, donde se especializó en pintura cerámica.
Desde entonces desarrolla su labor profesional en el ámbito de la cerámica artística y ornamental, con obras repartidas por todo el territorio nacional e incluso en el extranjero, siempre realizadas mediante un minucioso proceso artesanal que conjuga tradición, técnica y creatividad.
El retablo central se encuentra enmarcado por una moldura ornamental compuesta por dieciocho piezas cerámicas, también pintadas en azul cobalto, que amplían la obra en cinco centímetros por cada lado, alcanzando unas dimensiones totales de 70 x 90 centímetros.
El estilo y las técnicas empleadas siguen las que pueden apreciarse en la portería del convento de Santo Domingo y en los bancos de una de las alas de su claustro, integrándose así en el lenguaje artístico propio de nuestra sede canónica.
En el centro del retablo se representa la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud, portando el conocido broche “de los devotos”, símbolo de todos los fieles que acuden a Él implorando el don de la salud.
La escena se encuentra rodeada por una rica ornamentación de motivos vegetales y geométricos, así como por símbolos franciscanos que refuerzan la identidad espiritual del conjunto, como el abrazo franciscano en la parte superior o el cordón con los tres nudos en los laterales de la composición.
La obra sigue la estética característica de la azulejería tradicional presente en nuestra ciudad. Retablos de características similares pueden encontrarse tanto en la capilla exterior de la Virgen de la Montaña en su santuario como en la antigua calle Virgen de la Montaña, cercana a la parroquia de Santiago.
Con este retablo cerámico se ha querido dejar plasmado el esfuerzo y la dedicación de todas las personas que han hecho posible que nuestra Hermandad sea hoy lo que es. Que su recuerdo, junto a la devoción a Nuestro Padre Jesús de la Salud y al espíritu de fraternidad franciscana que nos guía, perdure en el tiempo.