El pasado viernes 20 de marzo fue la presentación de la siguiente imagen secundaria del misterio de la Injusta Sentencia del Señor de la Salud que se ha ejecutado por el imaginero Juan Bautista Jiménez Rosa.
Nos encontramos ante una de las últimas figuras que configuran el tercer grupo del misterio y la trasera de la composición: “el esclavo etíope”. Este representa a uno de aquellos esclavos del Imperio romano; muchos de ellos habían sido prisioneros de guerra, hijos de esclavos o personas vendidas por deudas, empleados en la agricultura, en las minas y bajo el dominio total del Dominus.
Se presenta en actitud genuflexa ante la figura de Poncio Pilato, ofreciendo una palangana que contiene agua para la acción de “lavarse las manos”, la cual simboliza la evasión de responsabilidad y la renuncia a tomar una decisión justa con respecto a la sentencia de Jesús. Dicho personaje se ha llevado a cabo con facciones étnicas, con destacado volumen de labios, anchas alas nasales y amplitud de narinas, a lo que se suman unos significativos ojos rasgados. Representa a una persona natural de Etiopía, país del Cuerno de África con una de las historias más antiguas del mundo. La superficie fue estudiada con un tono de piel canela, en el que se han trabajado en profundidad matices propios y texturas características. A ello se suma un profundo estudio de la anatomía, fruto de referencias del natural y del recurso del retrato, para llevar a cabo su expresividad. Se ha querido hacer énfasis en el carácter humilde, sumiso y resignado del personaje, contrastando con la actitud soberbia y pérfida de Poncio Pilato. Todo ello se ha recogido en una escultura de tamaño natural en madera de cedro, de aproximadamente 180 cm, o 103 cm teniendo en cuenta su actitud genuflexa, incluyendo soporte. Se añade un voluptuoso sudario en tonos asalmonados, realizado en lienzo encolado y siguiendo como referencia la técnica del belenismo. Está policromado al óleo mediante la técnica de superposición de veladuras y con acabados al pulimento de cera. Porta una palangana realizada en fibra de filamento para que su peso no dañe la estructura de los brazos, representando una pieza de cerámica en tonos albero y malva.
Años después regresa a su lugar de creación para realizar un cambio de peana, sustituyéndola por una hueca con bastidor que evite problemas anteriores, donde se separaron sus ensambles debido a su condición maciza. El autor determina, meses atrás, realizar un estudio de la estética de la imagen, donde decide tratar sutilmente toda la superficie de la talla partiendo del último trabajo realizado. Para ello, volvió a dejar la madera vista, repasando delicadamente toda la superficie con el objetivo de que esta gane en finura y feminidad. Se aplicaron nuevos estucos y, por consiguiente, una policromía más ocriza, dejando atrás los tonos rosados que anteriormente se vislumbraban. Asimismo, al retirarla de la peana anterior, se llevó a cabo un estudio del equilibrio, desplazando sutilmente su centro de gravedad hacia delante para que ganase naturalidad. También se elaboró un nuevo calzado, fijo a la talla, realizado en telas encoladas y policromado en tonos tierra. Todas estas intervenciones se han realizado como proceso de mejora por iniciativa del autor dentro de la evolución del misterio, con vistas a que, una vez finalizado en su conjunto, alcance una notable calidad estética.